El viernes ya tenía en el trabajo el nuevo pedido a Sabta de productos naturales.
Mi marido es un auténtico fan de su crema hidratante. Huele a manzanilla y es multiusos. Él trabaja con las manos y normalmente las tiene ásperas y cortadas, así que se las unta generosamente y arreglado. También le va genial como nutritiva después del afeitado. De hecho, ya no usa ningún tipo de after-shave, se pone la cremita directamente.
Le pedí consejo a Sabta porque a mi hermana le ha salido pitiriasis rosada y el dermatólogo le dijo que necesitaba muchísima hidratación. Sabtita me ha mandado dos buenos botes de manteca de karité y unos jabones artesanos, de chocolate, de gardenia,leche y miel y de aceite de oliva con coco, germen de trigo, albaricoque, miel y leche. Me explicó que era importante que no se lavara con productos industriales, que irritan aún más la piel.
La bolsita pequeña que veis tiene manteca de karité y un jabón artesano. Es un regalo para la abuela de la amiga de mi niña, que me ayuda en casa y tiene las manos pelín estropeadas. Sabta me ha obsequiado con el jabón.
Y también hay algo para mí: la mascarilla de pelo Cóctel de coco, que estoy deseando probar (primero tengo que finiquitar Marylin, de Lush).
Mi particular Operación Pibón sigue en marcha. Perdí medio kilo más y la nutricionista me ha pedido que haga bici elíptica mañana y noche, no tanto para perder peso como para controlar el nivel de ansiedad. Llevamos desde enero con muchísimo trabajo en la oficina, afortunadamente tal y como está el patio, y hacer deporte ayuda a relajarse.
Me estoy tomando unas cápsulas de Santiveri que combinan el Triptofano con la vítamina B6.
Ayer estuve haciendo experimentos con las planchas del pelo. Me lo estuve rizando y ondulando y me quedó un look entre Farrah Fawcett y ricitos de oro muy divertido que luego peiné para que quedara bonito.
El sábado anterior estuve en la peluquería. Me han salido un buen montón de canas, así que me retocaron las raices de las mechas (claritos en Sudamérica) y quedan muy bien disimuladas.
Si el trabajo me lo permite, prometo actualizar más a menudo. Un besote, mis niñas.