La mujer controladora y previsora que hay en mí empieza en octubre a llenarme la cabeza de ideas como:
-¿Has pensado ya el regalo de Navidad para tu marido, tu madre y tu hija?
-Todavía no habéis hecho el sorteo del Amigo Invisible en la familia.
-Ve sondeando a tu nena sobre los juguetes que va a querer, que luego se agotan...
No lo puedo remediar, me encanta hacer regalos pero necesito tiempo para planearlos a gusto de para quién va a ser, enterarme de qué necesita o qué le haría ilusión. Alucino con la gente que compra los suyos el mismo día de Nochebuena, pagando habitualmente el gusto y la gana.
Estamos a 5 de noviembre y voy pelín estresada porque hasta el domingo no sabré quién es mi Amigo Invisible, y acertar no es tan fácil como con mi familia directa.
Por ahora tengo los detallitos de Lush que ya os enseñé para debajo del árbol y ayer me acerqué a Lidl y vi estas galletas que me enamoraron.
Hace como 3 ó 4 años hice una hornada de Spekulatius. La masa lleva bastante miel y cuesta muchísimo de trabajar, así que cuando vi un paquete tan hermoso no me lo pensé, aunque seguro que no van a estar tan ricas como las caseras. También me traje las de jengibre bañadas en chocolate con leche.
Y para ir haciendo ambiente, ya he puesto en el mueble del recibidor la bandejita de Papá Noel.
Lleva barrilitos de chocolate negro rellenos de kirsch y whisky y figuritas de chocolate para colgar.
Este mes seguiré comprando poco a poco los detalles que tengo en mente, y también quiero hacer postales personalizadas.
Recuerdo unas que hice con cromos de picar antiguos con forma de mariposa que compré en el Mercat de Sant Antoni. Las pegué en cartulina negra y las escribí con rotuladores de gel en color plata y oro. Gustaron mucho.
¿Y vosotras? ¿Planeando ya la Navidad, la véis lejana o no os gustan estas fiestas?